jueves, 26 de septiembre de 2013

SER HEISENBERG HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS (EN 7 PASOS)

SI NO HAS VISTO HASTA LA 5TA TEMPORADA, EPISODIO 15 DE BREAKING BAD, SERÁS  CORDIALMENTE SPOILEADO(A):
 
1. Experiencia de la angustia
 
Walter White es diagnosticado de cáncer terminal y tiene en frente a la muerte. Se ha dicho que esta es la experiencia que da lugar a la angustia. Enfrentar a la muerte es enfrentar a la nada: no al sinsentido, no a la sinrazón, sino a la ausencia absoluta de las coordenadas bajo las que se hacía posible el sentido. Sartre llamó a esta experiencia la náusea. Se ha dicho, también, que en la angustia el sujeto no tiene más salida que enfrentarse a sí mismo. Si ya no hay nada externo en lo que apoyarse, lo único que quedaría es el más auténtico encuentro consigo mismo. Allí, o se toman decisiones radicales que procuren crear nuevos sentidos para la vida o se da la parálisis total de la capacidad de agencia en el sujeto. Walter White hace lo primero: toma decisiones radicales.  
 
2. Decisión radical
 
Tales decisiones son radicales precisamente porque, en ellas, el sujeto debe tratar de resolver problemas que antes nunca se atrevió a enfrentar, debe encararse a sí mismo como nunca antes lo ha hecho. Entonces, ¿qué debe resolver Walter White?, ¿cuáles son las fallas que encuentra en lo más íntimo de su subjetividad? Creo que básicamente se trata de dos cosas: (1) no ha alcanzado el prestigio que podía haber alcanzado; es decir, no ha hecho activa la tan prometedora potencialidad que poseía en su juventud: ha  permanecido en la mediocridad. De ello se desprende que (2) no le ha dado a su familia lo que podía haberle dado, no ha asegurado su bienestar. Por eso, la decisión que Walter White toma en medio de la angustia (cocinar metanfetamina) busca suplir dos cosas: enmendar su falla como sujeto de prestigio social y enmendar su falla como padre. Lo último funciona, para él, como justificación explícita de su acción ilegal; lo primero se mantiene implícito, pero es sin dudas el motor más fundamental.
 
3. Enfrentar nuevos peligros

La decisión radical lleva a Walter White a enfrentar peligros antes inimaginables. Vacila frente a ellos, no sabe cómo darles solución. Esta inexperiencia le lleva a cometer errores que extreman su situación. Sin embargo, Walter White no es el de antes: ya desde el capítulo uno comienza su transformación. Comienza a descubrir que es capaz de utilizar su ingenio para corregir los errores. Ejerce su nueva y más auténtica identidad para obtener aquello que antes nunca tuvo: dinero y poder. Con el dinero, puede proveer un mejor futuro para su familia. Con el poder, puede ganar prestigio. Ahora Walter White es temido, hay quienes se subordinan a él, comienza a dejar de ser el inútil e indefenso profesor de química que está acostumbrado a obedecer. Ahora toma el lugar del amo y comienza a gozar. Pero hay que recordar que todo goce es obsceno.
 
4. Desmesura

Tras saborear victorias, Walter White sigue extendiendo las consecuencias de su primera decisión radical: sigue cocinando y la motivación más personal (tener el poder del amo) es cada vez más explícita. Entonces, las cosas comienzan a salirse de las manos. La potencialidad antes no aprovechada hace que alcance instancias en las que encuentra peligros más grandes. Frente a ellos, está obligado a subordinarse nuevamente, a depender de otros amos. Gana dinero pero, como sabemos, eso no es lo importante en lo más íntimo de su identidad. Por ello, la situación es negada: hay un fuerte deseo de subversión, a lo que el nuevo amo responde con violencia, enfrentando nuevamente a Walter White con la muerte. Otra vez: angustia. Ahora, sin embargo, sabe cómo enfrentarla, sabe de las armas que posee. Vence. Y es aquí realmente donde la transformación se desmesura. Ya no Walter White, sino Heisenberg. Se ha derrocado al amo y se posee el poder. Pero todo amo necesita de un esclavo para seguir siendo amo, por eso Heisenberg sigue adelante, estirando los límites de sus posibilidades.
 
5. Se revela lo obsceno
 
Ahora, Heisenberg debe luchar por seguir en el lugar del amo, por seguir siendo el que posee el dinero y el poder: el que provee a la familia y tiene prestigio frente a los más poderosos. Pero estos son dos deseos ambivalentes, por momentos directamente contradictorios. Las circunstancias de la realidad, entonces, se desarrollan irónicamente: a la vez que Walter White entra en conciencia de su desmesura y comienza a ponerle límites a sus acciones, sale a la luz pública lo más horrible de la acción por el goce: lo obsceno. Se revela la identidad del que tomó decisiones radicales: Walter White y Heisenberg son identificados como los mismos. El padre de familia y el amo soberbio son obligados a encararse en la misma subjetividad. A la vez, se revela la traición a las personas más íntimas. Aquí está lo obsceno. Todo lo logrado se ha sostenido en el engaño más despreciable. Por eso todo se hace agua: otra vez, angustia. Walter White y Heisenberg ven sus logros desmoronarse. Los nuevos sentidos construidos, el del padre exitoso y el del sujeto de prestigio, se muestran artificiales, pierden su valor.
 
6. Se derrumba el padre

Aquí, se desmorona totalmente la ilusión de grandeza en la identidad. Las decisiones radicales desembocan en la destrucción de todas las conquistas logradas. Y más que eso: incluso las condiciones previas a la primera experiencia de angustia son devastadas. Pero el sujeto no ha muerto. Walter White está obligado a seguir intentando nuevas salidas: no puedo haber hecho todo esto por nada. Los caminos, sin embargo, están completamente cerrados. Ya no puede ser padre proveedor y ya no tiene ninguna forma de ejercer su poder: no es amo de nadie. Y el último golpe se lo da la persona que, a lo largo de toda la serie, más sostenida y fielmente había confiado en él: ¿por qué no estás muerto?, le incrimina su hijo, y se lo dice con terrible decisión. Ya no es padre, ya no puede serlo. Se entrega.
 
7. Sólo queda violencia
 
Pero, como sabemos, ser padre no ha sido la motivación fundamental de Walter White. Él, ante todo, ha buscado ser reconocido como sujeto de prestigio y poder. Y lo que ahora se le revela es que no sólo ha perdido la posibilidad de ello, sino además que hoy es reconocido pública y explícitamente como alguien que no merece ni prestigio ni poder. Se dice de él, para las masas, que nunca fue nadie, que nunca tuvo logros profesionales significativos, y –más importante– que ya no existe para el mundo social. Ha sido reducido a ser un resto, una lacra indeseada. Heisenberg sabe, entonces, que ya no tiene sentido luchar por el prestigio; queda el deseo de la acción más destructiva, perfectamente aprendida a lo largo de todo el proceso: la venganza llevada a sus últimas consecuencias. No interesa recuperar el poder, no interesa recuperar el papel del padre, no interesa liberar al esclavizado: interesa consumar la venganza. Contra todos. Todos. Repito carajo: Todos.

2 comentarios:

  1. Excelente análisis del proceso de Walt. Proceso que revela que el bicho de Heisenberg siempre lo tuvo adentro. Eso es lo genial de esta serie. Si uno escuchara tan solo el argumento (que el mismo Gilligan explica: from Mr. Chips to Scarface), cualquiera diría que sería una historía forzada, tal vez algo digno de una pelicula serie B. Pero en Breaking, todo fluye tan natural como la vida misma. La monotonía, el calor de lo seguro y la ausencia de lo prometido llegaron a hartar a este hombre desde hace tiempo. Pero él decidio afrontarlo con simple inercia y dejar que todo pase a través de él. Pero solo hasta que llegó la muerte, y le susurro otra salida.

    Para mí, esta es la clave del éxito de esta serie. Estos sentimientos son muy cercanos a los nuestros. Varios hemos experimentado el hastío hacia la monotonía. Hay momentos de pura lucidez en donde solo queremos que se choque el carro donde viajamos. Walt es nuestra preciosa fantasía. Por eso duele tanto cuando salen los créditos.

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  2. De acuerdo. La naturalidad con la que fluye una historia tan extraordinaria es increíble. La clave de la serie.

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